Traslado de patrimonio al edificio Unasur es de urgencia, dice flamante candidato Juan Fernando Velasco

El traslado del Museo Nacional y del patrimonio cultural ecuatoriano a la que fue sede de Unasur en Quito es una operación de salvataje ineludible y urgente, dado el crítico estado de su actual ubicación, aseguró a Efe el ministro de Cultura, Juan Fernando Velasco.

Anunciado por el Gobierno de Lenín Moreno, el traslado ha generado malestar entre grupos indígenas que aspiraban a instalar allí una universidad y le han acusado de violar sus promesas.

«Tenemos la necesidad de precautelar todo este bagaje cultural que es patrimonio cultural e histórico de los ecuatorianos», dijo Velasco a Efe tratando de disipar las quejas.

En una entrevista, explicó que la situación es crítica y que el Edificio Aranjuez, donde se encuentran actualmente, «tiene una probabilidad de colapso del 90 %» por lo que se han barajado distintas posibilidades.

«Trasladarlas a Unasur lleva cinco meses y alrededor de 76.000 dólares. La segunda mejor opción, al Banco Central, nos tomaría 28 meses y 7,2 millones de dólares», explicó.

El Banco Central era hasta 2012 la sede de ese patrimonio, hasta que fue transferido a la administración del Ministerio de Cultura.

El patrimonio consta de «más de un millón de bienes», incluyendo el Fondo Jijón adscrito a él, y ambos requieren más o menos «de 6.500 metros cuadrados» para su almacenamiento, además de unas condiciones estructurales reforzadas y climatización especial.

Entre las opciones barajadas solo el edificio de Unasur cumple las condiciones y Velasco apeló a la crítica situación financiera del país y a la pandemia, aunque dejó abierta la puerta a cualquier otra propuesta barata, viable y rápida.

UN ELEFANTE BLANCO

Situado en el extremo norte de Quito, junto a la llamada Mitad del Mundo, el de Unasur es un imponente edificio en desuso desde la crisis que llevó al colapso de una organización que los regímenes de izquierda hace más de una década crearon para impulsar la integración regional.

En 2018, Moreno lo ofreció a la Universidad Amawtay Wasi, destinada a recuperar la cultura y los conocimientos ancestrales, y alentar a los jóvenes de la comunidad a la formación académica.

Sus líderes han protestado el giro del Gobierno a una especie de venganza por las duras protestas del colectivo en octubre de 2019 para frenar unas impopulares medidas económicas.

Pero Velasco asegura que no hay ninguna ruptura y que se mantiene el diálogo e incluso se les ha ofrecido compartir espacio.

Con los mismos argumentos rechaza las críticas de estudiosos que sugieren que el lugar es demasiado lejano para sus investigaciones y, por ello, critican el traslado tanto de las reservas como del Museo Nacional, ahora en el centro de la capital en la Casa de la Cultura.

«La Casa de la Cultura es un espacio que no nos pertenece, que tenemos hasta mayo del año que viene, donde tenemos una serie de condiciones que hacen compleja la relación y que nuestro Museo Nacional no esté en un edificio propio», adujo Velasco.

Además, consideró «lógico» el «llevar las reservas con nuestro Museo Nacional», porque «si quieres cambiar una pieza (en exposición) y tienes al lado la reserva es un proceso sencillo, no como ahora que hay que sacar seguros y permisos para su traslado» de un lugar al otro.

Lo que sí parece es que el Ministerio dejará el Fondo Jijón, un acervo documental con cinco siglos de historia, en un lugar céntrico porque es un espacio de visita recurrente.

CULTURA Y PANDEMIA

Además de este histórico traslado, Velasco está abocado en los últimos meses a mantener a flote un sector que ha colapsado por el cierre de estos establecimientos por el coronavirus, pero que este viernes Ecuador comenzó a reactivar tímidamente para permitirle generar algunos ingresos.

«Mucha gente se acuerda de la Cultura, pero poca de que detrás hay trabajadores, y esa es la diferenciación que hemos hecho desde el Ministerio cada vez que se escucharon críticas sobre que no es momento de pensar en arte cuando tenemos los hospitales al límite», sostuvo el ministro.

El sector da trabajo a unos 150.000 trabajadores, que «han visto mermados sus ingresos» por lo que Ministerio lanzó «planes de contingencia» con protocolos para producciones cinematográficas, museos, cines, músicos, etc, y líneas de ayuda económica.

Sobre el impacto de la pandemia en la creatividad artística y cultural, Velasco, autor y compositor, cree que «las crisis son disparadores de creatividad».

«Sé que mis momentos más lúcidos para componer son aquellos que hay un nivel de tristeza y me parece que, históricamente, las crisis son detonantes de expresiones culturales. Esto será un fortalecimiento con respecto a las capacidades creativas», concluyó. 

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