Rafael Correa tiene todo listo para demandar al Estado. Esto es lo que hará

Según denunció ayer en una entrevista concedida en Bruselas, donde reside con su familia, la sentencia es «incongruente» y fue decidida por un tribunal de «jueces puestos a dedo».

Seis días después de que un Tribunal de Casación refrendara la sentencia de ocho años de prisión, y otros tanto de inhabilitación política, el exmandatario considera que su país ha sucumbido a la «judicialización de la política» y a procesos que «violan la jurisprudencia latinoamericana».

A sus 57 años, con las puertas de la política cerradas de cara a los comicios de 2021 y un sinfín de casos aún abiertos, Correa acusa a su sucesor, Lenín Moreno, de ser un «títere» en manos de unos «lobos» que quieren volver a «saquear» Ecuador comprando partidos políticos.

Tampoco se olvida de apuntar a los medios de comunicación como cómplices de esos mismos intereses económicos que corrompen la «partidocracia» de Latinoamérica.

No busca nacionalizarse

El expresidente ecuatoriano durante 10 años, rechazó solicitar la nacionalidad belga, a la que podría aspirar al ser su esposa de ese país, para eludir una eventual extradición tras la condena a prisión en Ecuador por cohecho en un caso de corrupción. 

«En 27 años de casado nunca la he pedido», manifestó antes de apostillar que, «dice el adagio popular que el que nada debe, nada teme».

El pasado lunes se conoció la última sentencia de la Justicia ordinaria ecuatoriana que ratificaba la sentencia de ocho años de prisión, y otros tantos de inhabilitación política, para el expresidente, que figuraba entre una veintena de condenados en distinto grado por el mismo delito.

Correa está condenado por cohecho, supuestamente por facilitar contratos a empresas que hicieran donaciones a la campaña de su partido, Alianza País, aunque existe gran controversia en Ecuador sobre la veracidad de las acusaciones.

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